EL LÍBANO NO ES HEZBOLLAH, NI LOS ARGENTINOS DE ORIGEN LIBANÉS SON TERRORISTAS


La bandera libanesa tiene un cedro...la de Hezbollah un fusil... que no se confundan NUNCA

El Gobierno Argentino y Hezbollah 

El decreto presidencial 489/2019 publicado por la República Argentina que se refiere al ENCUBRIMIENTO Y LAVADO DE ACTIVOS DE ORIGEN DELICTIVO, ha generado revuelo, debates y preocupación en algunos sectores de la comunidad libanesa argentina, esencialmente porque Hezbollah, un partido político libanés representado en el parlamento y que participa en el gobierno del Líbano, está directamente comprometido por el decreto, que aunque sin mencionar a ninguna organización en particular,  se relaciona de lleno con resoluciones y conclusiones a las que la UIF (Unidad de Información Financiera) ha llegado y en las cuales el ala militar de Hezbollah si es tratada como una organización terrorista y sujeta a la posibilidad de congelamiento de sus fondos y las de todas las personas conectadas o vinculadas a ella., con lo cual su rama política y también sus donantes y aquellos que participan en cualquier actividad que pueda ser considerada “de apoyo” a Hezbollah podrían estar afectadas.

Atentado a la AMIA (mutual de la comunidad judía argentina)1984
Atentado a la mutual judía AMIA 1994

Es fundamental antes que nada entender los antecedentes de esta resolución y también la relación que Hezbollah tiene con el Líbano y sobre todo con  la colectividad libanesa argentina antes de llegar a conclusiones apresuradas y equivocadas.

El gobierno argentino, más allá de la desafortunada y vergonzosa demora judicial del caso del atentado a la AMIA (que sigue sin resolverse), basado en investigaciones de la justicia, acusa a Hezbollah y al gobierno de Irán como actores y autores del aberrante hecho delictivo del cual toda la sociedad argentina fue víctima. Y si bien es cierto que no hay sentencia firme ni convalidación definitiva de las pruebas, también es cierto que los acusados se han negado consistentemente en acceder al juicio para demostrar su inocencia y han eludido exitosamente las órdenes de arresto de Interpol y se niegan a presentarse como lo exige la ley argentina. 


Ahmad Barakat detenido por autoridades paraguayas

Es necesario preservar el principio de la presunción de inocencia, pero este debe ir acompañado por la obligatoriedad de someterse a la justicia cuando ésta lo requiere por razones debidamente fundadas. Adicionalmente, la UIF ha intervenido en el caso del Clan de Assad Ahmad Barakat quienes residen en la  porosa frontera entre Paraguay y Brasil habiéndose confiscado legítimamente fondos provenientes de actividades delictivas como contrabando, lavado de dinero, ventas ilegales de armas y drogas en una operación llevada a cabo en un casino argentino de la esa zona fronteriza conjuntamente con los gobiernos de ambos países vecinos.

Salman Reda Salman

 Las investigaciones están encontrando claros y evidentes vínculos entre el clan Barakat, y sus frecuentes y constantes transferencias de dinero a diferentes instituciones vinculadas con Hezbollah, pero también un fuerte nexo con Salman el Reda, un colombiano-libanés y activo miembro de Hezbollah que vivió en Argentina llegado de la Triple Frontera y estaría, según las evidencias que el gobierno dice tener, vinculado con en el atentado a la AMIA. 

¿Pero qué es Hezbollah y cuál es su relación con el Líbano?

El Líbano invadido por múltiples actores

Hezbollah tiene su origen en la revolución islámica en Irán que derroca al Shah de Persia Reza Pahlevi en 1979. En aquel momento la Guardia Revolucionaria Iraní decide que, tras el éxito local, se debería expandir la revolución a otros países de la región y para ello eligen a aquellos países en donde existía una importante población de la rama chiita del islam que es en la que se basa el régimen iraní para sostener su teocracia, ya que lógicamente tendrían pocas o nulas posibilidades de tener éxito en un lugar donde la rama sunita predomina. Iraq, Bahrein, Yemen y el Líbano fueron los elegidos, pero este último presentaba dos ventajas particulares: había una evidente desorganización  política, y falta de contención  social y económica de la comunidad chiita en el complicado entramado del sistema libanés con lo cual tenían demandas insatisfechas. 


Milicias palestinas se adueñan de las calles libanesas

De más valor aún, era el hecho de que el Líbano estaba en plena guerra en donde actores internos y externos se multiplicaban con el correr de los años y dos tercios de su territorio estaba bajo control del ejército sirio, cuyo gobierno era el aliado natural y predilecto de Irán en la región por cuestiones de alineamiento político y estratégico más que ideológico.


A todo esto, se suma la funesta invasión israelí al Líbano de 1982 con el objeto de detener de manera definitiva los ataques de milicias y guerrillas palestinas, que instaladas en territorio libanés desde la década del 60, atacaban el territorio israelí, provocando represalias israelíes hacia el Líbano  y que además se convirtieron en un poder que amenazaba la delicada estabilidad política del Líbano y que terminaron siendo el catalizador que provocó el inicio la guerra libanesa. La llegada inicial del ejército israelí que fuera bien recibida por los pobladores mayoritariamente chiitas del sur libanés en el sentido que los liberaba de las fuerzas palestinas convertidas en un estado dentro del estado, se transformó en una prolongada e intolerable nueva ocupación y sometimiento.  

Invasión israelí 1982 

Durante la invasión israelí sucedieron las infames matanzas de Sabra y Chatila, se logra la evacuación de la OLP del territorio libanés pero también ocurre el masivo éxodo de los habitantes del sur del Líbano hacia los suburbios de Beirut en su mayoría chiíes tras la despiadada y violenta destrucción de sus hogares, aldeas, e infraestructura como hospitales, rutas, escuelas y que provocó la escasez de elementos básicos para la subsistencia como alimentos, educación, servicios sanitarios,  electricidad y agua corriente. 

 Estas tierras serán ocupadas ilegalmente por Israel hasta el año 2000 y la persistencia de esa fuerza de ocupación ya sea de manera directa o por medio de milicias aliadas, son el caldo de cultivo que Hezbollah aprovecha para desarrollar su potencial como organización de resistencia y liberación, ampliando exponencialmente su base de apoyo popular sustentado por sus actividades solidarias y benéficas a una población cuya destitución era notoriamente desatendida por el paralizado gobierno libanés.

La diversidad religiosa del Líbano es uno de sus fortalezas

Ante ese escenario, la Guardia Revolucionaria Iraní, se instala (gracias a las facilidades logísticas y cobertura militar del ejército sirio) en el el Valle de la Bekaa en el este del Líbano y desde allí comienzan las actividades de adiestramiento militar, provisión de armamento, instrucción ideológica y apoyo logístico a un grupo que inicialmente se denominó Yihad Islámica. Y que bajo ese nombre perpetró actos de terrorismo (autobombas, secuestros, asesinatos y destrucción de infraestructura) contra centenas de ciudadanos libaneses, decenas de extranjeros en el Líbano y contra la fuerza multinacional de paz (solicitada legalmente por el débil gobierno libanés de la época para supervisar la evacuación de las milicias palestinas) destruyendo sedes diplomáticas y destacamentos de Francia y los Estados Unidos. Asimismo, comenzaron a ampliar al abanico de sus actividades ilegales involucrándose en el tráfico y producción de drogas que le permitían solventar sus gastos paramilitares y actividades terroristas. Ese fue el germen de lo que en poco tiempo se convirtió en HEZBOLLAH o partido de Dios que en sus inicios se declaró en favor de hacer una revolución Islámica en el Líbano (país multiconfesional, pluralista y con tradición de coexistencia y cuya ley protege a 18 comunidades religiosas) y anunció que su lucha era contra los partidos políticos cristianos libaneses, contra Israel, contra Estados Unidos y contra todo lo que fuera Occidental.

Esa milicia, sostenida económicamente y militarmente por Irán, con la protección del gobierno sirio (que es el mismo que aún gobierna ese país) y con el sustento adicional que las actividades ilegales le aportan, no dudó en cometer cuanto acto fuera necesario para combatir a sus enemigos declarados y en cualquier lugar del mundo en donde tuviera oportunidad según las declaraciones de los propios líderes de la organización.  

Militantes de Hezbollah 
Esta organización aprovechó inteligentemente las deficiencias del estado libanés, apoyado tareas de reconstrucción de viviendas, hospitales, escuelas, desarrollando su propia infraestructura como un verdadero estado dentro del estado, lo cual amplió exponencialmente su popularidad, mientras paralelamente extendían su rama militar (prohibida según la ley libanesa tras el fin de la guerra y el Acuerdo de Taif de 1990) enlistando a jóvenes que reciben salarios y beneficios superiores a los de cualquier ejército legal de la región y que si no fueran soldados estarían o desocupados o mal vistos en su comunidad  por el honor que significa ser miembro de la” Resistencia” que según el propio relato proselitista que propone Hezbollah.

El gobierno libanés surgido tras el final de la guerra y basado en el pacto que selló la paz libanesa. exigió a Hezbollah, ya convertido en una fuerza política, a desarmar a sus milicias y entregar las armas como lo hicieron todas las otras fuerzas domésticas que participaron en la guerra libanesa, pero bajo la protección del ejército sirio que permaneció ocupando el Líbano hasta el 2005, se negaron enfáticamente e impusieron la voluntad por el poderío militar acumulado y el visto bueno y apoyo explícito de los gobiernos de Teherán y Damasco.

Veteranos de guerra de Hezbollah y sus condecoraciones

A todo esto se suma una fuerte presión internacional por la resolución 1559 de Naciones Unidas, exigiendo el retiro de todas las tropas extranjeras del Líbano (esencialmente las fuerzas sirias, pero también Israelíes que aún ocupan los territorios de las Granjas de Shebba)  y  la disolución inmediata de las milicias armadas.  

En el 2005 el Primer Ministro Libanés Rafik Hariri es asesinado y una comisión internacional investigadora concluye que las sospechas implicaban a miembros de Hizbollah y también a los más altos escalafones del gobierno sirio (empezando por su Presidente Bashar Assad) Hezbollah se niega a permitir que los sospechados fueran interrogados, lo cual lo pone en una delicada posición política que venía profundizándose en las elecciones en donde sus candidatos no lograron ser elegidos y se encontraban en franca y peligrosa situación de minoría.  Es en estas circunstancias es que, en Julio del 2006, Hezbollah lanza un sorpresivo y unilateral ataque bajo su exclusiva decisión y responsabilidad a Israel, al cual el estado judío reaccionó con brutal violencia contraatacando no solo Hezbollah sino contra el Estado Libanés, destruyendo infraestructura esencial como rutas, puentes, centrales eléctricas y hasta hospitales de la ONU con sus pacientes y médicos adentro.

Bombardeos israelíes masivos 2006


Demostración de Hezbollah honrando a sus "mártires" combatientes

Hezbollah, siempre ha afirmado que su accionar militar es para defender la soberanía libanesa (la que viola naturalmente con su propia presencia armada) y que nunca utilizaría su fuerza militar para imponer su voluntad dentro del Líbano, pero  habiendo quedado políticamente debilitado por lo expuesto y negándose a las presiones del gobierno libanés para desactivar una red de inteligencia clandestina en el aeropuerto de Beirut, en el 2008 por primera vez utiliza su poder militar para intervenir en cuestiones domésticas y ocupa por la fuerza el centro de Beirut, sitiando a sus adversarios políticos y utilizando sus armas para dirimir una cuestión política, con lo que el mito de la separación entre lo político y lo militar fue simplemente destruido por su propio accionar. 


Demostración de Hezbollah en apoyo a Bashar Assad de Siria

Esto se vuelve a repetir a partir del inicio de la guerra en Siria cuando Hezbollah envía a sus soldados para apoyar al régimen de Bashar Assad, en la recuperación de territorios en manos de rebeldes, abriendo una nueva grieta que separa a los libaneses entre los que apoyan y los que están en contra del gobierno sirio y de alguna manera involucrando y poniendo a riesgo al Líbano por ese conflicto que es ajeno al país de los cedros. 

 Hezbollah intentó justificar sus acciones en Siria (violando un acuerdo nacional de desacople y no intervención del Líbano de los conflictos regionales), por la presencia de grupos fundamentalistas sunitas como Al Qaeda y ISIS, pero que en realidad eso maquilla su verdadera preocupación que es defender a sus protectores sirios e impedir que la conexión y continuidad geográfica con Irán por vía terrestre sea amenazada ante la posibilidad de que el gobierno de Bashar Assad sea derrocado o abra el juego político en el cual tendría que consultar y consensuar sus decisiones gubernamentales democráticamente. 

Por otra parte desactivando su tan promocionada "resistencia" contra Israel, país con el que técnicamente tiene una guerra permanente pero desde hace 13 años ha mantenido una actitud de quietud y tácito cese el fuego sugestivo. Pareciera que el Líbano es usado tanto por Hezbollah como por Israel como campo de batalla cuando les conviene o los beneficia o como territorio de de-conflicto cuando les viene mejor. 

Hezbollah y el Gobierno Libanés

En síntesis, Hezbollah no es solo un partido político, es un movimiento polifuncional y multifacético que interviene en política doméstica cuando le conviene por medio de sus parlamentarios debidamente y legítimamente elegidos, despliega un amplio abanico de actividades benéficas para ampliar su base popular y apoya al desarrollo de la comunidad chiita libanesa (históricamente la más vulnerable y desprovista de recursos) pero también tiene una nutrida e incontrolada actividad paramilitar conexa a su propia política exterior o a emprendimientos comerciales clandestinos que no son legales en el Líbano y además también lo hace fuera del país ya sea con intervención armada directa con Israel o como en Siria o por medio de instructores, entrenadores y  agentes de inteligencia en Gaza, Iraq, Yemen, y Irán y Afganistán. 

Hezbollah tiene sus propias relaciones internacionales que no respetan ni coinciden con la posición oficial del gobierno libanés, mantiene sus propias alianzas, acuerdos y negocios de dudosa legitimidad o de abierta ilegalidad que lo vinculan con los gobiernos de Cuba, Venezuela, Bolivia y algunos actores no estatales semejantes a ella y que no son ni vinculantes ni están consensuadas con el gobierno libanés. 

Composición del parlamento libanés. Hezbollah en amarillo con  el del 10 % de las bancas














Hezbollah en el Líbano tiene 13 diputados en un parlamento que se compone por 128 miembros y ese 10 por ciento es idéntico a la participación que tiene en el Gobierno de Consenso con 3 de los 30 ministros, siendo mucho menor que el de otro partido político libanés AMAL con quien disputa las voluntades de la población chiita y quienes tienen un total de 17 miembros en el parlamento (incluyendo al presidente del Poder Legislativo Nabih Berri) y 4 ministros en el gobierno (ejecutivo). Además, hay que tener en cuenta que si bien es cierto que estos dos partidos ostentan y proclaman la representación de la comunidad chiita de manera contundente y viene actuando últimamente  en tándem. , no significa que todos los chiitas libaneses coincidan ni estén de acuerdo con sus políticas ni ideales y existe un núcleo significativo de chiitas independientes y opositores a los partidos mayoritarios con presencia parlamentaria.

 Más allá de ello, el Líbano un país donde no existen mayorías y  que actualmente tiene una minoría chiíta con un leve porcentual por encima de las demás , tiene otras minorías de envergadura y similar porcentaje demográfico como los cristianos maronitas y los musulmanes sunitas, además de  cristianos ortodoxos y católicos, drusos y armenios entre otros que en su gran mayoría no suscriben ni apoyan a las posturas políticas de Hezbollah.


Composición del Ejecutivo Libanés. Hezbollah (amarillo) tiene 3 de los 30 ministros


Con esto queda muy claro que Hezbollah, no representa al amplio y variado espectro político libanés y ni siquiera concentra el total apoyo de la comunidad chiita y tampoco es tan solo un partido político, es mucho más que eso, y eso implica riesgos y responsabilidades que tienen que ver con las actividades extra políticas que desarrollan. 

Son cálculos que Hezbollah debe hacer y tener en cuenta y asimilar sus consecuencias a título absolutamente particular y no tienen nada que ver con la política consensual que adopta el gobierno libanés en sus decisiones soberanas.

Al mezclar todo, Hezbollah están involucrando todo, y cuando algunas de las actividades que se realizan son ilegales o penadas por una ley local o internacional deben estar dispuestos a asumir la responsabilidad que eso conlleva de manera individual que es la misma manera con la que adoptan sus decisiones. Esa es una decisión del partido, del movimiento político y del ala militar en su conjunto y se deben hacer cargo de ello.

De lo expuesto queda claro que no se puede confundir al Líbano con Hezbollah, el Líbano fue y es víctima de Hezbollah y de algunas de sus acciones, y no se debe confundir a un Estado con un partido que es parte de él porque el sistema libanés de democracia consensual así lo requiere y dentro del cual hay disensos, opiniones, ideologías y posturas diferentes sobre todos los temas que incumben a la función pública y especialmente a la política exterior.

Seguramente hay libaneses que apoyan a Hezbollah, pero son muchos más los que lo desaprueban su postura política y especialmente las actividades ilegales que practican  (la evidencia está en la representación parlamentaria). Aquellos que conocen más profundamente al sistema libanes, podrán decir que Hezbollah es parte de la alianza mayoritaria que hoy controla el parlamento y gobierno libanés, lo cual es cierto, pero no olvidemos que la política libanesa es excesivamente fluida, dúctil y variable y las alianzas se arman y desarman en tiempo récord y con una facilidad y permeabilidad que asombra hasta el más precavido y avezado analista político. 

Nabih Berri, Michel Aoun y Saad Hariri presidentes del Parlamento, de la República y del Consejo del Ministros respectivamente





Es cierto, el actual presidente libanés Michel Aoun fue elegido con la venia y consentimiento de su aliado Hezbollah, pero no es menos cierto que Aoun también es aliado por otras vías y mecanismos (solamente explicables en el Líbano) con el Primer Ministro Saad Hariri  (musulmán sunita) y con las Fuerzas Libanesas de Samir Geagea (Cristiano maronita igual que Aoun ) quienes son los enemigos más acérrimos de Hezbollah en el Líbano.

La conclusión es que no se puede ni se debe confundir a Hezbollah con el Líbano, de la misma manera que no se puede confundir a la colectividad libanesa argentina con ninguno de los actores recién mencionados.

La Marina Zeituna Bay en Beirut, Capital del Líbano. Una ciudad cosmopolita, sofisticada y moderna en donde oriente y occidente se abrazan y se entremezclan y se nutren mutuamente por medio de la vida cotidiana de los libaneses y los innumerables turistas que la eligen como destino privilegiado.




































 Saifi Village un barrio de Beirut que otrora fuera una parte de la  "línea verde" que dividía a los sectores cristianos y musulmanes de la ciudad, símbolo de destrucción y separación , hoy está totalmente reconstruido y en él se respira un aire de libertad, coexistencia y pluralismo poco común en Medio Oriente






































La Bahía de Jounieh al norte de Beirut, es un ejemplo de mixtura de tradición y modernidad, de preservación de costumbres y de absorción cultural múltiple 


      
Tiro, al sur del Líbano, donde hace más de 6000 años los fenicios (antepasados de los libaneses de todas las religiones y presentes en su ADN contemporáneo) contribuyeron con la invención del primer Alfabeto, el desarrollo del comercio y la creación del crédito, la invención del vidrio e incuestionables aportes culturales a la civilización griega que es origen de la occidental. 

 Mezquita Mohammad Al Amin y Catedral Maronita de Saint Georges en Beirut,quizás el símbolo más preciado por los libaneses: Una iglesia y una mezquita en pocos metros, que reflejan el espíritu de convivencia y coexistencia que caracteriza al país y lo enmarca como modelo y ejemplo de búsqueda genuina de paz por sobre cualquier diferencia y discrepancia natural entre los seres humanos. 


Argentinos de origen libanés  

La Primera Dama Argentina Juliana Awada de origen libanés,
visitando al Embajador del Líbano en Argentina Johnny Ibrahim 
Los argentinos de origen libanés, son nada más y nada menos que eso… ARGENTINOS DE ORIGEN LIBANÉS y no debería hacer falta recalcarlo sino fuera por la confusión que generaron las declaraciones de algunas instituciones o personas en la que manifiestan preocupación, condenan o tomaron partido a favor o en contra de la decisión del gobierno argentino. Y resulta tanto más peligroso cuando algunas instituciones se arrogan y adjudican el derecho de “representar” a toda la colectividad y a los individuos que la componen e inclusive hasta pretenden incluir en su ilegítima e irrepresentativa afronta a todos los libaneses como si pensáramos todos igual o como si nos hubieran consultado sobre nuestra percepción u opiniones que son tan variadas como de la sociedad argentina en general.
Buenos Aires Celebra Líbano en la ciudad de Bs As

Hemos sido testigos de acusaciones públicas al gobierno argentino de “tomar partido” en cuestiones de Medio Oriente y perder la neutralidad histórica. 

La realidad es que el gobierno con este decreto está protegiendo a los intereses y la integridad de Argentina y no ha modificado en nada su política exterior sino su protección interior. 

Tergiversan la información, insinuando que responsabilizar a un grupo sospechado de un acto terrorista en Argentina significa perder la parcialidad sin considerar que fue ese grupo el que trajo el conflicto de Medio Oriente a la Argentina y el gobierno solo está estableciendo una línea de defensa precisamente para evitar que ese conflicto se internalice y sus actores diversos se beneficien con la libre circulación monetaria y utilicen la fluidez de nuestro sistema bancario y comercial para esconder o encubrir sus actividades delictivas. 

No fue Argentina quien realizó un ataque en ningún país del mundo… fueron agentes extranjeros quienes atacaron a la Nación Argentina y el gobierno está estableciendo de manera legal y legitima,  los mecanismos necesarios de defensa que le corresponden y le conciernen. 

La abrumadora mayoría de los argentinos-libaneses no están involucrados en la política libanesa, sino que manifiestan su orgullo por su argentinidad sin perder su vínculo de identidad con el Líbano, el Líbano de la coexistencia religiosa, pluralismo político, cultura cosmopolita y orgullosos de su pasado milenario en el que las más diversas civilizaciones contribuyeron y dejaron su marca y que lo considera como parte del aporte que los descendientes libaneses contribuyeron en la construcción de la Argentina. Ese Líbano del cual se enorgullecen, no es el Líbano que propone Hezbollah, pero coincidentemente es el mismo Líbano que desean la amplia mayoría de los libaneses de todas las comunidades religiosas de ese país.

Argentinos de origen Libanés en
Buenos Aires celebrando su cultura
y tradiciones ante un público local
afectivo y admirado por el folclore,
la gastronomía y la coexistencia que
caracterizan a los libaneses
Seguramente habrá quienes simpaticen con algún  partido o ideología y son libres de hacerlo, también hay entre los argentino-libaneses diversidad de pensamientos y opiniones sobre la política interna argentina porque ante todo son ciudadanos de este país y no puede encuadrarse ni crear la falsa imagen de disciplina fascista sobre toda la colectividad como si todos pensáramos igual, hecho que algunas instituciones insinuaron con sus cuestionables e irresponsables declaraciones. Eso podría afirmarse en países autoritarios como Siria,Irán, Arabia Saudita, Egipto, al igual que en otros países de esa región, pero no en la Argentina y gracias a Dios tampoco en el Líbano.

En Argentina, los libaneses también tienen, como el resto de la sociedad, diferentes ideologías, percepciones y opiniones de la política nacional y muchos forman parte de los cuadros dirigentes de las diversas fuerzas políticas argentinas y algunos inclusive ocupan cargos públicos destacados y participan activamente en la vida política y es absurdo insinuar o pensar que todos los argentinos libaneses coincidimos en nuestras preferencias políticas. Y en este caso puntual que estamos tratando, seguramente hay quienes apoyan la decisión del gobierno y quienes se oponen y también es altamente probable que haya muchos que no tienen opinión formada aún, por desconocer el tema en profundidad y por los nocivos efectos de las insidiosas y deliberadamente confusas manifestaciones periodísticas y de diversos grupos de interés sobre el tema que conduce a mucha gente a mantenerse al margen de los debates.

Cada uno es libre de apoyar a quien quiera y pensar como desee, pero de fundamental que no se estigmatice, que no se generalice ni se confunda. El Líbano no es Hezbollah, ni los argentinos libaneses son terroristas ni deben ser sospechados solo por su origen o descendencia. 

No se debe temer a esa descalificación si es que a alguien se le ocurre pensarla o proponerla , los argentinos-libaneses son parte de una colectividad que siempre ha contribuido positivamente en la construcción de la Nación Argentina, estando totalmente integrados a ella desde hace generaciones. 

 La responsabilidad y derecho para pensar y actuar es individual, no colectiva ni tampoco está sujeta a la supervisión, y expresiones de instituciones que se auto otorgan el derecho a representar a todos. Eso es autoritarismo y es preferible que quede en Medio Oriente, donde es moneda corriente, hasta que los desdichados habitantes de de aquella complicada región, tengan la fortuna y puedan ejercer su indiscutible derecho de vivir, pensar y expresarse en libertad y  como nosotros lo hacemos en Argentina.









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