ALGO HUELE MAL EN BEIRUT...
ALGO
HUELE MAL EN BEIRUT…
No es
inusual que los libaneses se quejen de los condicionantes que afectan a su
nación: permanente intromisión e influencias extrajeras y la tendencia de sus
políticos a facilitarlas, corrupción de los gobernantes, inoperancia y
deficiencias de los servicios públicos como la provisión de agua corriente,
electricidad, telecomunicaciones etc.
Es
comprensible en un país que fue intoxicado con la presencia de milicias
palestinas que se convirtieron en un estado dentro del estado en la década del
70, estuvo en guerra desde 1975 y hasta 1990, fue ocupado y colonizado por el
régimen autoritario de Siria hasta el 2005 y subsecuentemente sometido al
control de sus servicios de inteligencia. Sufrió invasiones de Israel en 1978,
1982 y bombardeos masivos en 2006 y ahora es prisionero de la disputa
geopolítica entre Arabia Saudita e Iran.
Lo
significativo es que tras la pacificación, el retiro de las tropas sirias y el
establecimiento de acuerdos políticos entre los otrora enemigos, las
condiciones y provisión de esos mismos servicios siguen siendo deficientes,
inaceptables y han colmado la paciencia de la población.
En los
últimas dos semanas miles de libaneses de diferentes confesiones, estratos sociales
y tendencias ideológicas y fundamentalmente sin portar banderas partidarias o sectarias,
protestaron en Beirut por lo que inicialmente fue la falta de recolección de
residuos y que rápidamente se amplificó a cuestiones de corrupción, disfunción y parálisis endémica del gobierno, falta de
respuestas apropiadas a la crisis generada por la presencia de más de un millón
y medio de refugiados sirios y la desidia de la clase política por los
intereses de sus electores.
Las
protestas fueron convocadas por medio de las redes sociales y organizaciones no
gubernamentales ajenas a los partidos políticos, bajo la consigna “#youStink”
que se podría traducir como “Apestan” y que están dirigidas particularmente al
gobierno, incluyendo tanto a los miembros del Consejo de Ministros como a
quienes integran el Parlamento libanés que auto extendió su mandato en dos
oportunidades sin convocar a comicions por no poder acordar en la aprobación de
una nueva ley electoral y no logro establecer quorum para elegir al Presidente
de la Republica. Las demandas apuntaron a toda la dirigencia política que controla
el destino de la nación, que está compuesta básicamente por los antiguos jefes
de milicias que se enfrentaron durante la guerra, reconvertidos en líderes
políticos, ministros y diputados. Esta clase política, según los manifestantes,
es la responsable directa de la descomposición del estado, la corrupción
endémica y la paralización e inoperancia de las instituciones poniendo sus
intereses personales y sectarios, alianzas y “relaciones especiales “con
regímenes extranjeros por encima del bien común de la nación.
El
establishment, fuertemente alarmado por la magnitud y posible efecto contagio y
expansión de estas protestas, está intentando encontrar rápida respuesta y
solución a algunos de los reclamos. Varios de los principales partidos
políticos libaneses como las Fuerzas Libanesas de Samir Geagea y el Movimiento
Futuro de Saad Hariri que componen la Coalición 14 de Marzo, se apresuraron a
expresar su “apoyo” a los manifestantes, mientras que sus rivales directos,
Hizballah, Amal y el Movimiento Frente Patriótico conducido por Michel Aoun,
que componen la Coalición 8 de Marzo, intentaron unirse a los manifestantes con
sus propias huestes, lo cual fue vehemente rechazado por los grupos
organizadores de la protesta. En todos los casos, resulta evidente que los
partidos políticos intentan aprovechar la legitimidad y popularidad de las
protestas para beneficio propio mostrándose del lado de los manifestantes
quienes precisamente rechazan la actitud y comportamiento de esos mismísimos
partidos.
Durante
la protestas se vieron carteles y pancartas que mostraban claras señales de
indignación con todos (literalmente quiere decir TODOS) los integrantes
del gobierno y parlamento y particularmente con los líderes de los partidos
políticos que conforman el establishment e intentan cooptar la protesta.
Particular
molestia provoco el intento de infiltración de grupos violentos cuya
responsabilidad fue adjudicada por los manifestantes a AMAL que es conducida
por Nabih Berri, Presidente del Parlamento y líder de ese partido.
Afortunadamente estos grupos que provocaron algunos destrozos a propiedad
pública y privada y esporádicos enfrentamientos con la fuerzas de seguridad,
fueron rápidamente identificados y controlados, desvinculándolos del resto de
los manifestantes.
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| "Ali Baba y los 128 ladronres" (haciendo alucion al Presidente del Parlamento Libanes y a sus 128 miembros ) |
Otro blanco de ataque de los manifestantes, fue Michel Aoun, quien fue criticado por su arrogancia, prepotencia e hipocresía, al decir que sus demandas eran las mismas que las de los manifestantes, provocando inmediata repelencia y escozor de muchos de los que protestaban, quienes recordaron que Aoun y sus aliados de Hizbollah, son quienes boicotean la elección de un Presidente de la Republica que no sea el mismísimo Aoun quien además insiste que su yerno sea el próximo Comandante del Ejército, y parece olvidar que su otro yerno es actualmente Ministro de Relaciones Exteriores y los cuestionados ministerios de Telecomunicaciones, Energía y Petróleo han estado vinculados su partido y especialmente a su familia, con lo que hablar de corrupción, reforma y nepotismo no le cabe demasiado.
El
gobierno mientras tanto, entro en pánico y sus integrantes están tratando de
resolver algunos de los problemas estructurales con soluciones temporarias y
frágiles. La primera reacción del gobierno ante las manifestaciones fue erigir
un muro alrededor de la sede gubernamental, la cual fue en menos de 24 horas
utilizada para expresar las protestas con grafitis y denuncias al gobierno,
generando más enojo y desaprobación general de la población. A las 48 horas el
muro fue derribado por decisión del gobierno…
Tanto
Hizballah (Chiita) como la Agrupación Futuro (Sunita), prefieren aplacar las
demandas puramente cívicas, no confesionales, independientes de su control y
desvinculadas a su interés sectario. Pues prefieren mantener el status quo para
evitar mayor disrupción e inestabilidad política que los perjudique. Sus
respectivos patrones y referentes regionales, Iran y Arabia Saudita no
necesitan otro foco de confrontación en una región por demás complicada con sus
enfrentamientos en la guerra en Siria, Iraq y Yemen.
Muchos
libaneses son pesimistas y algunos temen que estas manifestaciones sean
“secuestradas” por quienes desean destruir el sistema político vigente y
aprovechar la situación para provocar una crisis terminal que ya viene
gestándose con el boicot a la elección presidencial. Por otro lado la amenaza
del Estado Islámico es real y sumamente peligrosa, especialmente intensificada
por la participación de Hizbollah como combatiente y sostén del Régimen de
Damasco y el apoyo de otras agrupaciones políticas libaneses a los enemigos de
Bashar Assad, con lo que cualquier desequilibrio adicional podría hacer una
metástasis de la guerra siria propagándola al territorio libanés.
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Sin
embargo, este tipo de expresiones cívicas, manifestaciones pacíficas,
integradas por una pluralidad de ideologías y participantes de diferentes
confesiones y estratos sociales, representan una esperanza y un ejemplo. El
Líbano cosmopolita, multiconfesional, soberano e independiente, caracterizado
por la libertades individuales y de expresión, pensamiento pluralista y respetuoso
de los derechos naturales del hombre no está vencido…está más vivo y vigente que
nunca.
"Los politicos son como espermatozoides... Uno en un millon termina siendo humano:




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